Cómo elegir fruta de temporada en Buenos Aires
Comprar fruta en el mercado de productores es diferente a comprarla en el supermercado. No hay etiquetas de origen, no hay fechas de vencimiento, y nadie te va a decir si la sandía está madura o no. En Blend & Flow vamos tres veces por semana y con los años aprendimos a mirar, tocar y oler antes de llevar cualquier cosa al local.
El calendario de frutas en Buenos Aires
Buenos Aires tiene cuatro estaciones marcadas y la fruta lo refleja. En verano (diciembre a marzo) hay sandía, melón, durazno, ciruela, mango importado del norte y frutillas tardías. En otoño entran los cítricos: naranja, mandarina, pomelo. El invierno trae más cítricos y algunas variedades de manzana y pera. En primavera vuelven las frutillas, las cerezas y los primeros duraznos.
El problema es que el mercado no siempre respeta ese calendario. Un año cálido puede adelantar la sandía tres semanas, como pasó este agosto de 2026. Un año con heladas tardías puede retrasar las frutillas hasta noviembre. Por eso no armamos una carta fija anual: miramos lo que hay y decidimos semana a semana.
Qué mirar antes de comprar
Para la sandía: el pedúnculo (el rabito) tiene que estar seco, no verde. Si está verde, la sandía fue cortada antes de tiempo. El golpe con los nudillos tiene que sonar hueco, no sordo. Y el lado que estuvo apoyado en el suelo tiene que tener una mancha amarilla, no blanca.
Para el mango: tiene que ceder un poco a la presión del pulgar, como un aguacate maduro. El color no es un indicador confiable porque hay variedades que se quedan verdes aunque estén maduras. El aroma cerca del pedúnculo es el mejor indicador: si huele a mango, está listo.
Para las frutillas: tienen que ser rojas hasta el centro, no blancas por dentro. Las frutillas grandes de aspecto perfecto suelen tener menos sabor que las más pequeñas e irregulares. Olé el cajón antes de comprar: si huele a frutilla, el lote es bueno.
Por qué evitamos la fruta fuera de temporada
La fruta fuera de temporada en Argentina generalmente viene de otras provincias o de países limítrofes, y llega después de varios días de transporte. No es que sea mala, pero el sabor es diferente: menos dulce, más acuosa, con menos aroma. Para un smoothie eso importa mucho porque la fruta es el único ingrediente que aporta sabor.
También hay una cuestión de precio. La fruta de temporada local es más barata porque hay abundancia. La fruta fuera de temporada es más cara y, en nuestra experiencia, no compensa la diferencia de calidad. Preferimos sacar un ítem de la carta antes que hacerlo con fruta que no está en su punto.
Si querés saber qué frutas tenemos esta semana, la mejor forma es venir al local o escribirnos. La carta de temporada cambia con lo que encontramos en el mercado.